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Firma por la creación de un Día Nacional de Playas Libres de Basura

 
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La basura que llevamos al mar

Como país, somos un gran productor de desperdicios, tanto así que hace un par de años llegamos a ocupar el primer lugar a nivel latinoamericano, con casi 400 kilos de basura domiciliara por cada chileno. Sumado esto a nivel nacional, arroja que Chile genera cerca de 6,5 millones de toneladas de basura al año, de las cuales solo se recicla un 10%.

Estos desechos que generamos diariamente tienen por lo general un destino común: el vertedero. Sin embargo, de la basura que se produce anualmente a nivel mundial (aproximadamente 10 mil millones de toneladas) más de 6 millones de toneladas tienen como triste destino el mar y una buena parte (15%) va a dar a las playas de todo el mundo.

Esta basura marina comprende “cualquier material sólido persistente, manufacturado o procesado que ha sido descartado, arrojado o abandonado en los ambientes costero o marino”, según definición adoptada en Washington en 1995*. Puede provenir tanto de fuentes terrestres y marinas (por ejemplo, cruceros) y en general corresponde a plásticos, metales y vidrios. Las corrientes marinas y los vientos terminan desplazando estos materiales por grandes distancias, convirtiéndose en un peligro para muchas especies que habitan los océanos.

Como habitantes de este planeta tenemos una gran responsabilidad en este tema y podemos hacer mucho para aportar a su solución.
Según las estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), al menos el 80% de la basura marina tiene su origen en fuentes terrestres, ya sea desde vertederos ilegales cercanos a ríos y sectores costeros, desechos de comunidades costeras arrastrados por el viento y, el foco más visible, la basura que año a año se deja en las playas, principalmente durante la temporada estival.

¿Qué podemos hacer?

El problema de la basura en el mar es tanto o más grande que ese grotesco continente flotante, pero la buena noticia es que aún podemos hacer algo por cambiar esta situación.

• Hacer que las 3R sean parte de nuestras vidas: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

• Cuando vayamos de paseo a las playas, llevemos una bolsa para traer de regreso los desechos. Ya en casa, reciclemos y depositemos en contenedores adecuados.

• Apoyemos la creación en Chile del Día Nacional por las Playas Libres de Basura, una iniciativa que busca generar conciencia sobre los impactos que tienen los desechos en el mar y cómo afecta a la flora y fauna. Además de concientizar, este Día Nacional espera ser un llamado a la acción que impulse cada año, al fin de la temporada de verano, masivos operativos de limpieza en las principales playas del país, que ayuden a reducir la cantidad de desperdicios que tarde o temprano podrían llegar al mar.

*Global Programme of Action for the Protection of the Marine Environment from Land-based Activities

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Consecuencias

Más de 1 millón de aves marinas y unos 100 mil mamíferos y tortugas marinas mueren cada año por comer o al quedar atrapadas o ser estranguladas por desechos que se encuentran en el mar.

Sumado a estas consecuencias dramáticas y evidentes, los plásticos que llegan al mar se fotodegradan y se van desintegrando en fragmentos cada vez más pequeños, llegando con el paso del tiempo a niveles moleculares. Estos diminutos trozos de plástico actúan como una especie de “esponja química”, pudiendo concentrar los más dañinos contaminantes que se encuentran en los océanos, como hidrocarburos y pesticidas, entre ellos el DDT. Al ser consumidos estos restos por pequeñas especies marinas, los contaminantes entran a la red trófica y generan daños que pueden llegar hasta nosotros, los humanos, al consumir productos del mar.
Las corrientes oceánicas han hecho que gran parte de nuestros desperdicios se estén acumulando en un gran parche en el norte del Océano Pacífico, cerca de las costas de Hawai. Literalmente se trata de un “continente” plástico flotante, cuya superficie dobla la de Chile, con la sorprendente extensión de ¡140 millones de hectáreas! Se calcula que este “séptimo continente” contiene alrededor de 3 millones de toneladas de restos de cuerdas, bolsas plásticas, hilos de pescar, plumavit y otros desechos.
Un estudio reciente que involucró una expedición en todos los mares del mundo se determinó que la contaminación por residuos plásticos está presente en el 88% de la superficie de los océanos.