Campaña de Lagos

"Nuestros lagos...más puros, más sanos, más naturales" es el lema de esta campaña impulsada por WWF Chile.
Cuidar nuestras fuentes de agua dulce debiera ser una prioridad, más aún cuando somos muchos los que no podríamos vivir sin ella. Gracias a su existencia podemos construir ambientes sanos, desarrollar algunas actividades productivas y beneficiarnos de su consumo. De la misma manera, estos sistemas también son el hábitat de una gran variedad de animales y plantas.

Los lagos del sur de Chile son reservas de agua de un altísimo valor ecológico, social y comercial, no sólo para nuestro país, sino para el mundo entero. Por ello, y conciente de la relevancia de este patrimonio, así como también de sus amenazas, WWF Chile, la organización mundial de conservación, promueve a través de una campaña de educación y de difusión la conservación de los lagos del sur de Chile.

Enfocados en promover las características únicas de biodiversidad y de ecosistemas de estos ambientes límnicos, WWF Chile convoca a la comunidad local y nacional a informarse, apoyar y a sumarse a esta campaña.

WWF invita a todos a reducir los impactos ambientales negativos provenientes de las actividades productivas (agricultura, ganadería, industria forestal, turismo y salmonicultura) y de servicios básicos desarrollados en torno a la cuenca (aguas servidas) adoptando políticas públicas y empresariales innovadoras que resguarden estos ecosistemas.

Lagos de características únicas

De aguas puras y prístinas, solemos mencionar cuando evocamos a los lagos del sur de Chile. Éstas son las principales características con que incluso, a nivel mundial son reconocidos nuestros lagos sureños. Y como no, si la mayoría de ellos tienen una formación glaciar y bajos niveles de nutrientes. Por ejemplo, los lagos Ranco, Puyehue, Rupanco, Chapo y Llanquihue son lagos formados hace unos 11.000 años, producto del derretimiento de antiguos glaciares situados en la Cordillera de los Andes.

Sin embargo, durante los dos últimos siglos, y de manera progresiva, se han vulnerado estos ecosistemas, en principio como consecuencia de la transformación del paisaje y la sustitución del bosque nativo circundante por plantaciones exóticas y terrenos para la agricultura y la ganadería; así como con las canalizaciones, embalses de cauces y drenaje de humedales.

De igual manera, el deterioro de las condiciones naturales de estos cuerpos de agua se encuentra asociada a su condición de reservorio de todos los materiales disueltos y particulados provenientes de la cuenca hidrográfica, tanto de fuentes difusas (deforestación, agricultura, ganadería, plantaciones forestales, y malas prácticas de turismo), como de otras fuentes fijas, como la inadecuada disposición de desechos domésticos e industriales y la producción de smolts de salmones en balsas jaulas. Estas dos últimas identificadas, ya en el año 1996, como las que ingresan la mayor cantidad de nutrientes.


Una de las principales amenazas

La salmonicultura en el sur de Chile trajo consigo implicancias negativas para la calidad del agua de los lagos. En la última década la industria del cultivo del salmón ha duplicado la producción proveniente de estos cuerpos de agua dulce, utilizados para criar a estos peces hasta su etapa juvenil (smolt).

Los principales impactos derivados de la crianza intensiva de salmones en sistemas cerrados como los lagos, son el aporte de nutrientes y desechos provenientes del alimento no consumido y las fecas de los peces; el uso de antibióticos y otros químicos para el tratamiento de enfermedades; los escapes de salmónidos desde sus centros de cultivo, especies exóticas que compiten por alimento y espacios con las especies nativas como el pejerrey chileno (Basilichthys australis) y puyes (Galaxias maculatus); y la posibilidad de transmisión de enfermedades a especies nativas y en ocasiones endémicas, es decir, propias y únicas de ese lugar.



Son más de 50 las concesiones de salmones diseminadas en lagos del sur de Chile, la mayoría en los denominados lagos Araucanos: Ranco, Puyehue, Rupanco, Chapo y Llanquihue; le siguen los lagos Natri, Tepuhueico, Tarahuín, San Antonio, Popetán, Huillinco y Cucao de la Isla de Chiloé; y finalmente los denominados Nor-Patagónicos, lagos Yelcho y Riesco.

Actualmente, los lagos de la isla de Chiloé se encuentran fuertemente impactados, a una escala mayor que los Araucanos y Nor-Patagónicos, por lo que requieren que la industria salmoacuícola, urgentemente, abandone sus intensivas prácticas de cultivo, y así contar con una oportunidad de recuperación ambiental.

Una buena alternativa para ello comienza con la transición de la producción desde las balsas jaulas hacia los centros de cultivo en tierra con sistemas de recirculación de menor impacto ambiental.

Algunas empresas salmocuícolas ya han comenzado a implementar estos sistemas, los que brindan no sólo beneficios para el medio ambiente, debido a que se eliminan los impactos asociados a las primeras etapas de cultivo (nutrientes, escapes, enfermedades, entre otros), sino que también presentan variadas ventajas económicas, técnicas, productivas y sanitarias.
 / ©: WWF Chile
Con el lema "Nuestros lagos...más puros, más sanos, más naturales", WWF Chile desarrolla una campaña para que se opte por alternativas al cultivo de salmones en estos ecosistemas de agua dulce.
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