La EMCh es el hogar del la tercera zona más importante a nivel mundial para la alimentación y crianza de grandes cetáceos: el Golfo de Corcovado y la zona norte exterior de Chiloé. Aquí es donde cientos de ballenas azules y jorobadas se congregan cada año para alimentarse del abundante krill que florece debido al potente sistema de surgencia, y donde las ballenas azules traen a sus ballenatos para criarlos.
No sólo grandes vertebrados marinos habitan esta ecorregión. También se han registrado corales de aguas frías (algunos endémicos), los que usualmente se encuentran a grandes profundidades difíciles de alcanzar.
Por esto, la EMCh se presenta como un laboratorio marino natural para el estudio de estos animales. Esta área también es sitio de alimentación del albatros de ceja negra; de nidificación para el cormorán lile y la fardela negra; colonias de pingüino de Magallanes, agregaciones residentes de delfín austral, delfín chileno y marsopa espinosa también es posible encontrar, así como grandes colonias de lobo fino y lobo común; y, si se observa con detención, también se pueden avistar chungungos y huillines.
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No sólo grandes vertebrados marinos habitan esta ecorregión. También se han registrado corales de aguas frías (algunos endémicos), los que usualmente se encuentran a grandes profundidades difíciles de alcanzar.
Por esto, la EMCh se presenta como un laboratorio marino natural para el estudio de estos animales. Esta área también es sitio de alimentación del albatros de ceja negra; de nidificación para el cormorán lile y la fardela negra; colonias de pingüino de Magallanes, agregaciones residentes de delfín austral, delfín chileno y marsopa espinosa también es posible encontrar, así como grandes colonias de lobo fino y lobo común; y, si se observa con detención, también se pueden avistar chungungos y huillines.
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