Áreas protegidas

La creación de áreas protegidas, terrestres y marinas, son componentes fundamentales de las estrategias nacionales y mundiales de conservación de la diversidad biológica.
La conservación y uso sustentable de la diversidad biológica, así como el mantenimiento de las funciones y servicios de los ecosistemas, dependen del mantenimiento de una superficie adecuada de hábitats naturales.

Las áreas protegidas mantienen muestras representativas de hábitats o ecosistemas, preservando el patrimonio natural y cultural en estado dinámico y evolutivo, ofreciendo a la vez oportunidades para la investigación, la educación ambiental, la recreación y el turismo.

Las áreas protegidas mejoran la capacidad de adaptación a fenómenos climáticos extremos y aseguran la provisión de bienes y servicios fundamentales en un contexto de cambio climático, a través de funciones como la regulación del régimen hidrológico, la protección de suelos frágiles o la producción sostenida de recursos naturales renovables, entre otros.

Las áreas protegidas ofrecen oportunidades de empleo y medios de subsistencia a las personas que viven dentro y alrededor de ellas, contribuyendo al alivio de la pobreza al promover la participación justa y equitativa en los beneficios de la conservación.

Propuesta Política de Áreas Protegidas

Áreas prioritarias para la conservación Los Ríos - Los Lagos

Programa de Trabajo Mundial para las Áreas Protegidas

La Convención de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, en su séptima Conferencia de las Partes realizada en Kuala Lumpur, 2004, adoptó un ambicioso programa de trabajo mundial para las áreas protegidas. El propósito de este programa es impulsar el establecimiento de una red mundial de áreas protegidas, completa, representativa y eficazmente manejada. En la resolución VII/28 emanada de dicha reunión, se reconoce el rol que tienen las ONG Internacionales en la implementación de este programa mundial.

En este contexto, WWF Chile en conjunto con otras organizaciones internacionales han suscrito un acuerdo de colaboración con la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), como punto focal en Chile de la Convención de Diversidad Biológica, para colaborar en la implementación del programa de trabajo mundial para las AP en Chile.

Este convenio identifica tres líneas de acción estratégicas: evaluar vacíos en la representatividad ecológica, colaborar en el establecimiento de nuevas áreas protegidas y mejorar la capacidad de manejo de las áreas protegidas del país.

Paralelamente, WWF Chile apoya la implementación de la Política Nacional de Áreas Protegidas, que establece el objetivo país de lograr representar un 10% de los ecosistemas de Chile a través de un Sistema Nacional de Áreas Protegidas, públicas y privadas, terrestres y marinas, participando en calidad de socio estratégico en la implementación de dos proyectos GEF orientados al desarrollo de sistemas de áreas protegidas, de ámbito regional y nacional.

Representatividad de las Áreas Protegidas

Aunque las áreas protegidas del Estado ya abarcan alrededor de un 19% de la superficie nacional de Chile, estas se localizan principalmente en las regiones extremas del país. Por ello, algunos tipos de ecosistemas están escasamente representados y en muchos casos están gravemente amenazados. Esta situación es patente especialmente en el ambiente marino y las aguas continentales, cuya superficie protegida es todavía muy inferior a la terrestre.

Consciente de este problema, uno de los objetivos del programa de áreas protegidas de WWF Chile es mejorar su representatividad y funcionalidad ecológica a través de la creación de nuevas áreas públicas y privadas en territorios prioritarios. Ello requiere del desarrollo de un marco metodológico de planificación de la conservación, con herramientas adecuadas basadas en la ciencia. Entre los insumos más importantes, cabe destacar la elaboración de la primera propuesta de clasificación de la vegetación a través de pisos vegetacionales, y la evaluación en base a ella de los principales vacíos de representatividad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado.

En este sentido, cabe destacar que al menos 25 de los 50 pisos de vegetación identificados en la ecorregión presentan en la actualidad menos un 10% de su superficie bajo alguna figura de protección oficial. De ellos, al menos 6 pisos no están representados en absoluto y su superficie remanente es inferior al 10% de la superficie original, por lo que se encuentran en serio riesgo de desaparecer.

La información relevada durante este periodo ha permitido generar un portafolio de sitios prioritarios, áreas en las que, de aplicarse urgentemente medidas de protección efectiva, permitirían conservar una muestra representativa del bosque templado valdiviano. Este documento, que orienta el trabajo de WWF Chile, ha servido de insumo para la elaboración de las Estrategias Regionales de Biodiversidad y la creación de nuevas áreas protegidas del Estado.

A modo de ejemplo, WWF ha apoyado activamente la creación de nuevas áreas protegidas del Estado en territorios prioritarios, cómo el PN Alerce Costero que mejora significativamente la representación del bosque laurifolio de Valdivia y el bosque siempreverde de la cordillera pelada.

Paralelamente, a través de la Campaña por los Bosques Costeros, WWF Chile promueve el establecimiento de Acuerdos Voluntarios de Conservación con propietarios privados de la Cordillera de la Costa para avanzar en la protección efectiva de otros pisos vegetacionales amenazados.

Áreas Protegidas Públicas, Privadas y Comunitarias

De acuerdo a la tendencia internacional, la protección de la biodiversidad y las funciones de los ecosistemas es una labor que debe ser asumida tanto por el sector público, como por los diferentes actores privados de nuestro país. WWF Chile trabaja en alianza con todos ellos, promoviendo el desarrollo de modelos de gobernanza públicos, privados, mixtos y comunitarios, que permitan lograr la protección efectiva de los ecosistemas.

Áreas Públicas

Cabe señalar que Chile destaca por ser pionero en Latinoamérica en la creación de Áreas Silvestres Protegidas del Estado, con la creación en 1907 de la Reserva Nacional Malleco. Pese a las numerosas barreras, limitaciones y amenazas que enfrentan nuestros parques y reservas nacionales, la comprometida labor de guardaparques, administradores y técnicos de CONAF sostiene actualmente un total de 95 unidades, que representan alrededor del 18% de la superficie nacional.

A ellas se suman otras muchas figuras de protección oficial administradas por diferentes servicios públicos del Estado, como Santuarios de la Naturaleza, Bienes Nacionales Protegidos, Parques y Reservas Marinas, Áreas Costero-Marinas Protegidas, orientadas en mayor o menor medida a la conservación de la biodiversidad y los espacios naturales. Estas áreas han desarrollado interesantes modelos de gestión mixta, con una importante participación privada. No obstante, es urgente armonizar los procedimientos de gestión y homologar estas figuras a las categorías internacionalmente aceptadas para integrarlas a un Sistema Nacional de AP.


Áreas Privadas

Paralelamente, desde la década de los 80 se desarrollan en el país numerosas iniciativas de conservación de carácter privado, impulsadas por pequeños, medianos y grandes propietarios, ONG y empresas, comunidades y familias, que administran parte o la totalidad de sus predios con fines de conservación de la biodiversidad. A pesar que las Áreas Silvestres Protegidas Privadas son reconocidas por el Art. 35 de la Ley Nº 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente (LBGMA) de 1994, hasta el momento no existen definiciones operativas básicas, estándares o procedimientos que establezcan qué criterios y condiciones deben cumplir estas iniciativas de conservación para ser consideradas como Áreas Protegidas de carácter privado. Ante la ausencia de un marco regulatorio para la conservación privada en Chile, WWF promueve el desarrollo de estándares, la asociatividad y autorregulación que permita a los propietarios obtener el reconocimiento social o la asistencia técnica necesaria.

Áreas Comunitarias

Finalmente, el programa de trabajo Comunitario de WWF promueve la gobernanza comunitaria de las áreas protegidas a través de la creación de Áreas Conservadas por Comunidades Indígenas, con el apoyo a la Red de Parques Indígenas del Mapu Lahual y a la iniciativa Parque Pehuenche de la Comunidad de Quinquén. A través de estas experiencias piloto, se espera desarrollar un modelo de gestión para estas áreas protegidas gestionadas por las propias comunidades.

Evaluando la efectividad del manejo de las Áreas Protegidas

La creación de áreas protegidas no es en si misma una herramienta de conservación, si no va acompañada de procesos de manejo activo orientados a prevenir y mitigar amenazas a la biodiversidad. La efectividad del manejo se define como el conjunto de acciones que permiten cumplir satisfactoriamente la función para la cual fue creada un área protegida.
A partir de las recomendaciones realizadas en los congresos mundiales de parques nacionales realizados durante la década de los 90, la comisión mundial de áreas protegidas de IUCN ha desarrollado un marco conceptual y metodológico para medir la efectividad de manejo de las áreas protegidas a nivel local, nacional e internacional.

WWF ha contribuído significativamente a este debate, con el aporte de dos herramientas específicas que han sido ampliamente adoptadas a nivel mundial. Por un lado, la Ficha para el Monitoreo de la Efectividad de Manejo de Áreas Protegidas, más conocida como Tracking Tool o ficha METT, es una herramienta de evaluación de áreas protegidas individuales que ha sido adoptada por el Fondo para el Medioambiente Mundial (FMAM) y aplicada a los diferentes proyectos implementados en Chile.

Por otro lado, la aplicación en la ecoregión valdiviana de la metodología de Evaluación Rápida del Manejo de Sistemas de Áreas Protegidas, conocido como método RAPPAM, ha permitido identificar cuáles son las principales barreras a la efectividad de manejo en las áreas protegidas del Estado. Estas herramientas de evaluación son la base para el diseño de estrategias de colaboración que logren mejorar el desempeño y los resultados de nuestro trabajo.

Conciente del rol social de las áreas protegidas, y de su protagonismo creciente en el desarrollo del sector turismo en nuestro pais, WWF Chile desarrolla una iniciativa innovadora, orientada al desarrollo de indicadores de sustentabilidad y modelos de gestión de la calidad del turismo en áreas protegidas.