Agua dulce

 / ©: WWF Chile / Matthew PERL
Vista de balsas jaula de salmones en el lago Llanquihue. (WWF Chile / Matthew PERL).
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Debido a la necesidad del hombre de utilización del agua para una serie de actividades productivas, se altera su calidad y se modifican los cursos de agua, de los cuales dependen ecosistemas boscosos o lacustres.
 El agua es un elemento esencial para la vida de todos los organismos vivos en la Tierra. La mantención de sus propiedades respecto de su estado natural permite la permanencia de una serie de ecosistemas, esenciales para la conservación de la biodiversidad en el planeta.

Debido a la necesidad del hombre de utilización del agua para una serie de actividades productivas, se produce una alteración de su calidad y modificaciones en los cursos de aguas, de los cuales dependen ecosistemas boscosos o lacustres.

Esto queda de manifiesto si se evalúan las cuencas lacustres de la zona sur de Chile, las cuales han sido sometidas a un continuo proceso de transformación durante los últimos 200 años.

La sustitución de bosque nativo (regulador de nutrientes en las cuencas lacustres), posiblemente ha gatillado una declinación en la calidad de lo cuerpos de agua y los estados tróficos de los principales lagos del sur de Chile. Por otro lado la agricultura, la ganadería y las plantaciones forestales son también importantes fuentes de contaminación difusa.

No obstante, existen otras importantes fuentes de contaminación que actúan de manera directa sobre los cuerpos de agua.

Durante los últimos 25 años, la salmonicultura, al utilizar los lagos como la principal fuente de smoltificación, se ha posicionado, junto a las descargas de aguas servidas desde asentamientos humanos, como la fuente puntual de ingreso de nutrientes más importante al interior de estos ecosistemas.

A este impacto se suman además el aporte de antibióticos y otros químicos, los escapes de salmónidos desde sus centros de cultivo y la transmisión de enfermedades.