Ahogándonos en la basura y el cambio climático



Posted on 30 noviembre 2012
Por Francisco Viddi, coordinador Programa de Conservación Marina de WWF Chile.

La basura es uno de los problemas ambientales más complejos y a la vez el más común. Y es fuera de nuestras casas, en el mar de nuestra costa, en el río que baña nuestra ciudad o hasta en nuestro jardín, donde podemos ver los síntomas de este problema global que tiene un impacto grave en la naturaleza.

Lamentablemente, a medida que pasa el tiempo, nuestra basura aumenta: primero, porque en general nuestra basura, compuesta de plásticos, vidrio, residuos tóxicos, etc. requiere mucho tiempo para degradarse, y por otro lado, porque cada año generamos más. El intenso incremento de producción de basura está ligado a nuestra creciente costumbre de consumir. Mientras más consumimos, más basura producimos.

Una sola bolsa plástica puede demorar más de 50 años en degradarse y se estima que actualmente el comercio entrega más de 3 mil millones de bolsas de este tipo al año para nuestras compras. Con el consumo de líquidos en el formato de botellas desechables la cantidad de esta basura se ha duplicado en los últimos 10 años. Cada botella tarda entre 100 y 400 años en degradarse. Es decir, al 2500 la botella de bebida que te tomaste hoy aún estará en el ambiente. Las botellas de vidrio pueden permanecer hasta mil años, los pañales 500, los hilos de pescar unos 600 y el plumavit se quedará por siempre. Las pilas, por otro lado, son fabricadas con elementos químicos tóxicos (como mercurio), de hecho el 30% de su contenido es material que causa daños al medio ambiente. Una sola pila puede contaminar 150 litros de agua.

En todo el mundo, se producen 10 mil millones de toneladas anuales de residuos y ni la mitad de ellos son recogidos o tratados. Asimismo, muchos de estos desechos van a parar al mar (más de 6 millones de toneladas). Restos de cuerdas, bolsas plásticos, hilos de pescar, plumavit y otros materiales han matado por asfixia a centenares de animales como aves, tortugas, delfines y ballenas. La fuerte contaminación por desechos ha disminuido además la productividad biológica de muchos lugares.

Los mayores productores de basura a nivel mundial son Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Canadá. Sin embargo, y tristemente, Chile es el campeón latinoamericano. Más del 80% de los residuos en Chile son “tirados” al medio ambiente. Actualmente los chilenos botamos más de 6 millones de toneladas anuales de basura, es decir, cada uno produce aproximadamente 380 kg de basura al año, reciclándose sólo el 10%.

La basura y el cambio climático

Disminuir los desechos y reciclar no sólo ayudará a que contaminemos menos, sino que además hace que aportemos a mitigar el cambio climático en el planeta. Hay tres puntos básicos en los que el reciclaje contribuye a mitigar los efectos del cambio climático:

-Reducción directa de emisiones de gases de efecto invernadero, al reducir las toneladas de residuos no depositados en vertederos, que son grandes productores de metano (uno de los principales gases de efecto invernadero).

-Reducción del consumo de energía de tratamiento, cuando comparamos los consumos de energía final de los residuos no reciclados v/s consumo de tratamiento de reciclaje.

-Reducción y ahorro del consumo de energía asociado a la extracción, proceso y transporte de materias primas.

La basura es un gran problema, pero con una solución al alcance de nuestras manos. Cierto es que no podemos evitar producir basura, sin embargo podemos hacer la diferencia intentando generar menos desechos, disponer de ellos en forma responsable, reutilizar lo posible y llevar la basura separada a lugares habilitados para reciclar, y claramente exigir a nuestras autoridades a búsqueda de soluciones de largo plazo.

Reducir nuestro consumo y generación de basura, reutilizar y reciclar son las actitudes y conductas claves que debemos imponer en nuestra sociedad si deseamos que nuestros hijos tengan la oportunidad de disfrutar este hermoso planeta. Y lo cierto es que se puede: basta ver el ejemplo de Suecia, que hace algunas semanas sorprendió al mundo con la noticia de que debía importar basura porque ya no tenía materia prima para sus plantas de reciclaje.

Resolver este problema global, pero tan cotidiano, requiere la voluntad y compromiso de todos, incluyendo la sociedad civil y las autoridades, de otra forma será difícil empujar para esa vuelta de tuerca que hoy se vuelve impostergable. Porque el tiempo avanza rápidamente y no podemos comenzar a olvidarnos de que nuestros ríos, el mar, los humedales y los bosques, e incluso los jardines de nuestras casas, no son vertederos.

Francisco Viddi, coordinador Programa Conservación Marina de WWF Chile.
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